Venezuela pasó de producir 3,5 millones de barriles diarios de petróleo a cerca de medio millón, según la Opep, en pocos años. O sea, Pdvsa ha sido «saboteada». Asimismo, el valor del trabajo, es decir, el poder adquisitivo del sueldo, se esfumó. Hay más ejemplos.

En lo jurídico, en el cumplimiento de la Constitución hay conflicto entre Asamblea Nacional con el resto de poderes y ello caotiza la vida institucional de la nación. De igual modo se espera que la Asamblea Constituyente produzca un proyecto de nueva Carta Magna, paso previo para poder cambiar el ordenamiento constitucional, base primordial de la paz y la justicia.

En lo internacional, el mundo occidental (EEUU, UE y sus aliados) bloquean al país de forma brutal y en todos los frentes posibles como nunca antes. Sólo falta la invasión militar extranjera. Urge implementar estrategias asertivas para desescalar pleitos.

En lo electoral, hay polémica con la designación del CNE por falta de acuerdos. Hay controversia con sentencias judiciales y directivas de partidos opositores. Una parte importante del país desconfía de los procesos electorales. Hoy está cuestionado el voto como herramienta de la democracia para salvar la convivencia nacional. Hay que atraer a los abstencionistas al escenario electoral mediante incentivos reales, más libertades democráticas.

En mi visión democrática liberal y revolucionaria, considero que gobernar no es solamente aplicar la fuerza del Estado y sus potentes aparatos militares, policiales, financieros y mediáticos, hoy claramente invencibles. Hace falta usar el arte de la política, es decir, generar acuerdos con los adversarios. Obvio que nunca serán acuerdos con todos los contrarios pero si con una parte numerosa. Esto se llama gobernabilidad, elemento vital para coexistir dentro de un mismo país. Sin ello, habrá gente que por miedo a tu fuerza no te enfrentará directamente, pero a tus espaldas no cumplirá tus órdenes y te paralizará el país.

Hay enemigos del pueblo en todas las instituciones. Ellos sabotean todos los servicios públicos y la gente sufre las consecuencias diariamente con problemas de luz, agua, teléfono, internet, gas, etc.

Hay un factor interno dentro del Estado (los 5 poderes públicos) que ha traicionado a la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez y pudiera aplastar para siempre los sueños de prosperidad social que millones de venezolanos hemos tenido desde que apareció Chávez. Unos lo llamamos socialismo, otros simplemente un país donde se pueda vivir y progresar con estudio y trabajo. Nadie niega que el imperialismo golpea al país bolivariano con sanciones pero ello no puede ser excusa para dejar de mejorar la situación nacional con los talentos humanos y recursos materiales que la patria todavía conserva en su terruño. Urge revertir el sectarismo y convocar a todos los demócratas.

2020 es año de grandes promesas porque vienen elecciones parlamentarias. Tengo esperanza de que el liderazgo de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello extirpe de la revolución a traidores, a corruptos, a oportunistas y a déspotas, que desde lo interno del monstruo burocrático están matando el legado de Chávez después de muerto.

Hay muchos chavistas descontentos. Negarlo sería un error garrafal. Entonces no se puede permitir más deterioro nacional impunemente. Es la hora de la reunificación de los sectores progresistas alrededor de un plan nacional para el rescate de la Venezuela democrática y social, de derecho y de justicia plasmada en la Constitución de 1999. No hacer lo necesario para corregir las fallas es dejar morir a la patria. La historia juzgará.

jesusmanuelsilva.blogspot.com

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